“Las tres bodas de Manolita”, Ed. Tusquets, Almudena Grandes

ManolitaLas tres bodas de Manolita es el tercer libro perteneciente a ‘Episodios de una Guerra Interminable’, que comenzó con Inés y la alegría (2010) y siguió con El lector de Julio Verne (2012).

La historia de Manolita refleja todo un modo de vida de la época de la guerra Civil española y, sobre todo, de la posguerra. Es lo que se ha dado en llamar historia en minúsculas porque trata de la vida civil, la vida cotidiana de los hombres, muchos de ellos encarcelados, y de las mujeres y los niños para quienes la vida continua y se ven inmersos en un simulacro de normalidad.

Manolita, cuando se podía elegir, no quería involucrarse en cuestiones políticas, era “la señorita conmigo no contéis” y llevaba con indiferencia una existencia anodina. A partir del final de la guerra, situada en el bando de los perdedores, se ve progresivamente implicada en la “resistencia”  que muchos creyeron que acabaría con el régimen del dictador.

No tiene una gran opinión de sí misma pero los acontecimientos le dan fuerza y se convierte en la clase de mujer, heroína anónima, que afronta una realidad cruel y saca adelante a sus cuatro hermanos menores, con su padre y su madrastra en la cárcel.

A raíz de una acción de “resistencia” tiene que fingir una boda en la prisión de Porlier y reencuentra a Silverio, un vecino de su barrio en quien nunca se había fijado especialmente pero con quien, poco a poco, trabará una relación cada vez más íntima y un sentimiento que la salvará de la desesperación. El  cura de Porlier, que nunca sale explícitamente en la novela, es un pájaro de cuenta que cobra doscientas pesetas y un kilo de pasteles por facilitar los encuentros.

La novela está contada en “plano atrás” sin solución de continuidad con la frase que le da pie. Ello no obstante, la lectura es fácil y muy ágil. La complejidad deriva de la gran cantidad de personajes que intervienen en la trama, de tal manera que, al final del libro, hay una relación de todos ellos. Recuerda el estilo de Jordi Cabré en Jo confesso, aunque la lectura de aquella novela es bastante más difícil.

Almudena Grandes
Almudena Grandes

Lo que podría ser una historia dramática y muy triste se ve animada por muchos de los personajes secundarios que colorean la novela: las mujeres de las colas de la cárcel mantienen su dignidad contra viento y marea a base de mantener el tipo con charlas y risas, reservan los lloros para casa cuando van cayendo las condenas a 30 años o las penas de muerte que se suceden continuamente. 

Otros personajes, como el Palmera y el Marqués de Hoyos, también dan notas de color al ambiente; ambos homosexuales en una época de estricta prohibición, dan lo mejor de si mismos para ayudar a los perseguidos, los desheredados, los pobres de la tierra.

No se puede dejar de comentar la historia de la hermana de Manolita, Isabel Perales, que, junto con su hermana menor, es “acogida” por las monjas de los Ángeles Custodios, en Bilbao. Allá va ella muy ilusionada hasta que constata que va a ser utilizada para lavar y planchar ropa, en ello se destroza las manos con la sosa cáustica y que no le van a enseñar ni a leer. A las pequeñas sí les enseñan y les hacen su lavado de cerebro a fondo para que crean que sus padres han sido muy malos. Tal vez la mayor crueldad que sufre Isabel es la transformación de su hermana, que la juzga y la condena como a un ser horrible.

Pese a todo no es una novela triste: es la pequeña historia de los hombres y mujeres perdedores en la Guerra Cvil española que no se dejaron abatir.

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