“Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)”, Saint-Exupéry

antoine-de-saint-exupery-1Antoine Jean-Baptiste Marie Roger de Saint-Exupéry nació en Lyon el 29 de junio de 1900, fue un escritor y aviador francés perteneciente a una familia noble de Lyon. Fue uno de los pioneros de los vuelos postales internacionales. En el año 1931, Saint Exupéry se casó con Consuelo Suncin Sandoval de Gómez fallecida en 1979 una escritora y artista salvadoreña.

A la edad de 43 años Saint-Exupéry desapareció en una misión de reconocimiento, cuando sobrevolaba la Francia ocupada por los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial el 14 de julio de 1944. Se estrelló sobre el mar mediterráneo.

La relación con Consuelo fue de lo más borrascosa porque Saint-Exupéry tenía un talante y unas relaciones muy bohemias que le llevaban a continuas infidelidades y desatenciones. Su mujer alternó, al contraer matrimonio con Saint Exupèry, con Gide (que la detestaba), Breton, Picasso, Dalí, Denis de Rougemont (que la consolará de sus crisis matrimoniales) o André Maurois.

El autor tuvo bastantes accidentes con su avión y , en sus convalecencias, fue cuando escribió la mayoría de sus novelas: “El Aviador (L’Aviateur)”, relato,  (1926), “Correo Del Sur (Courrier-Sud)” (1929), su primera novela, ensalza la profesionalidad y camaradería de los pilotos de línea postal; “Vuelo Nocturno (Vole de nuit)” (1931), novela que sacó del anonimato su talento como escritor. Prologada por André Gide, consigue un enorme éxito comercial y crítico;  “Piloto De guerra (Pilote de guerre)” (1942)  “Carta A Un Rehén (Lettre á un otage)” (1943); y “El Principito (Le petit prince)” (1943), un cuento en el cual, de manera alegórica, exponía parte de su filosofía vital y su concepción sobre el género humano.

Dedicatoria de “El pequeño príncipe“:

“A Léon Werth

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una buena excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Y verdaderamente necesita mucho consuelo. Si todas estas razones no fueran suficientes, querría dedicar este libro al niño que en otro tiempo fue esta persona mayor. Todas las personas mayores han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan). Corrijo, entonces, mi dedicatoria:

A LÉON WERTH, cuando era niño.”

Esta es para mí una de las mejores dedicatorias que se han escrito.

La obra arranca con la petición del pequeño príncipe: “Monsieur, dessine moi un mouton”, teniendo en cuenta que el narrador se encuentra en pleno desierto con su avioneta averiada, la perplejidad que le causa es explicable. Aunque se resiste, le dice que no sabe dibujar y todas las excusas posibles, el niño no ceja en su intento y le pide una y otra vez que le dibuje un cordero. Cuando el piloto le dibuja el único dibujo que sabe hacer, una boa que se ha tragado un elefante, el Principito le dice que no quiere una boa que se haya tragado un elefante sino un cordero. Más perplejidad por cuanto siempre que ha enseñado su dibujo, todas las personas mayores lo han identificado ¡como un sombrero! 

boa1136613045_f

Porque las personas mayores no tienen sentido común; cuando les presentas a un amigo te preguntan: ¿en qué trabaja su padre? Y no les importan las cosas interesantes, como si hace colección de mariposas.

El pequeño príncipe le cuenta su historia al narrador. Le relata cómo vive solo en un pequeño planeta, el asteroide B612, en el que hay tres volcanes (dos de ellos activos y uno no) y una rosa que es la flor más hermosa del universo. El dedica sus días al cuidado de su planeta. Quita los árboles baobab que incesantemente intentan echar sus raíces allí. No les permite crecer, porque los enormes árboles haría saltar en pedazos su planeta.

Y así, poco a poco le cuenta su viaje, que ha emprendido después de enfadarse con su flor, por sus continuas exigencias; este hecho se considera una clara alusión a Consuelo, la esposa del autor.

Los planetas por los que ha pasado estaban habitados por lo que se pueden considerar arquetipos del mundo de las personas mayores.

En el primer planeta conoce a un rey. Este representa la ambición política, ya que piensa que gobierna las estrellas porque les ordena hacer cosas que hacen naturalmente sin la necesidad de que se los pidan.

Después se encuentra en un segundo planeta a un vanidoso, que simboliza la soberbia y el egoísmo del hombre. Desea que todos lo reconozcan como un hombre digno de admiración. Le pide al Principito que aplauda y se quita el sombrero, tratándole como a un admirador.

El bebedor, que se encuentra en el tercer planeta, muestra la falta de fuerza de voluntad de las personas: bebe para olvidar que se avergüenza por beber.

Después se encuentra con el hombre de negocios. Está siempre ocupado contando las estrellas que piensa investir en la compra de más estrellas. Personifica la avaricia y la ambición económica.

El farolero, que vive en un asteroide que rota una vez por minuto. Hace mucho tiempo que le encargaron la tarea de encender el farol de noche y apagarlo cuando llega el día. Con el tiempo, la rotación del asteroide se aceleró y no tenía tiempo de descansar, pero se negó a abandonar su trabajo. Se dice que representa la lealtad y la responsabilidad; opino que retrata al funcionario de manguitos: ¡siempre se ha hecho así!

El geógrafo, emplea todo su tiempo en dibujar mapas, pero de ningún modo deja su escritorio para investigar. Significa la pasión laboral.

832316Llega por fin a la Tierra y encuentra una rosaleda: queda enormemente chocado porque se da cuenta que su flor no es única, como ella le había hecho creer.

“Me creía rico con una flor única y resulta que no tengo más que una rosa ordinaria. Eso y mis tres volcanes que apenas me llegan a la rodilla y uno de los cuales quizá esté extinguido para siempre. Realmente no soy un gran príncipe… ”  Sin embargo, más tarde hace amistad con un zorro, que le explica que su rosa es única y especial porque es la que él ama.

Finalmente en el desierto, el Principito conoce una serpiente que le dice que tiene el poder de devolverlo a su planeta. Después de meditarlo, el principito se despide emotivamente del aviador y deja que la serpiente lo muerda para poder volver con su rosa a su planeta.

Mediante las conversaciones con el Principito, el autor deja ver su propia visión sobre la estupidez humana y sobre la franca sabiduría de la infancia.

Deberíamos leer Le petit prince por lo menos una vez al año; siempre tiene lecturas distintas. 

Ana F.

Anuncios

2 comentarios

  1. Me ha encantado esta reseña en particular. Una reseña bien escrita debe tener una característica esencial, eso pienso yo al menos, aportar curiosidad para que el lector desee acercarse al libro reseñado. Pues esta hace aún más. Me ha convertido en firme defensor de un libro que jamás he leído, y más aún, después de leer la reseña he sentido pena por no haber disfrutado de El Príncipito ni en mi infancia ni en mi juventud. Aunque nunca es tarde. Y prometo que no pasará más tiempo sin que entre a formar parte de mi universo literario. Gracias Ana por tu cariñosa recomendación. Y no, no es una lectura viejuna. Por lo que dices de El Príncipito, hoy es tan actual como antes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s