“Las personas no cambian. Son las cosas las que cambian”, Boris Vian

boris_vian_plutoniano_en_saint_germain_des_pres_3512_630xBoris Vian (Ville-d’Avray, 1920 – París, 1959) fue  un hombre polifacético que se dedicó a la música, como intérprete y compositor, como también fue poeta, dramaturgo, novelista, traductor, ingeniero y patafísico. La Patafísica es el estudio de soluciones imaginarias y de las leyes que regulan las excepciones.

A veces utilizaba un pseudónimo para firmar sus obras y otras se hacía pasar por el traductor de un autor inexistente, que era él mismo.

 En 1947, Raymond Queneau publicaba ‘Ejercicios de estilo‘, un libro que recogía 99 formas de contar una misma anécdota sin importancia (un encuentro en un autobús). Un hito en la escritura creativa. Vian no sólo coincidió con Queneau, sino que este último logró que sus primeras obras se publicasen en la editorial Gallimard, casa de autores como Sartre, Proust, Malraux o Saint−Exupéry.

Hasta se atrevió en compañía de Henri Salvador y un joven músico llamado Michel Legrand, a promover un rock made in france de acento extravagante. Perteneció al grupo Chanson Rive gauche y conoció a duke Ellington, Miles Davis y Charlie Parker.

Inmerso en este ambiente surrealista, Boris Vian aprovecha muy bien su breve paso por este mundo y vive a tope como buen existencialista.

 Su primera novela fue J’irai cracher sur vos tombes (Escupiré sobre vuestra tumba) que es un alegato contra el racismo de EEUU; armó un escándalo por todo lo alto y se le acuso de apología de la pornografía y ataque a la autoridad constituida.

La-espuma-de-los-dias-1Al año siguiente, 1947, publica L’écume des jours (La espuma de los días). La historia, que transcurre en un universo poético, fantástico y surrealista está centrada en el personaje de Colin, que “posee una fortuna suficiente como para poder vivir decentemente sin tener que trabajar para otros”; su amigo Chick , ingeniero y pobre, el chef de cocina Nicolas y la joven Chloé, con la que Colin se casa, con gran despliegue de flores y limusina. Pero Chloé está enferma, “le ha salido un nenúfar en el pulmón derecho”. Colin empieza a ver como disminuye su fortuna pagando cuentas de hospitales y grandes cantidades de flores. Colin contempla el deterioro inexorable y la muerte de su amada Chloë sin poder hacer nada. Poco a poco, las ventanas de su casa se van haciendo pequeñas, cada vez entra menos luz y los objetos van perdiendo su color, los espacios en los que se desarrolla la novela se van haciendo lúgubres progresivamente.

He elegido alguna de las frases de la obra, significativas y ratificando el surrealismo del ambiente:

“Sólo dos cosas son importantes: el amor, en todas sus formas, con chicas bonitas, y la música de Nueva Orleáns o de Duke Ellington. El resto debería desaparecer, pues el resto es feo […]”

“Estoy desesperado y a la vez soy horriblemente feliz. Resulta muy agradable desear algo hasta ese punto.”

“Las personas no cambian. Son las cosas las que cambian.”

“La espuma dorada, frágil y temblorosa de nuestros días sensuales y amenazados, que se escapan.”

Ana F.

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