“Nada” de Carmen Laforet

5289_I_H_Laforet, Carmen.cultCarmen Laforet (Barcelona 1921-Majadahonda 2004) fue una escritora española que nos ha dejado su impronta en un gran número de novelas y relatos.

El primer Premio Nadal, instaurado por Editorial Destino, fue para la novela de Carmen Laforet, “Nada”, en el año 1945. El jurado optó por premiar a esta autora novel que presentó una obra muy crítica con la sociedad de posguerra. 

La protagonista, Andrea, llega al piso de su abuela en la calle Aribau de Barcelona, donde piensa ir a la Universidad y donde cree que todo puede cambiar en su vida. Los personajes que encuentra en la casa son desalentadores: una abuela quejumbrosa, una tía que es el arquetipo de lo que debe ser la mujer franquista y unos tíos cuya vida ha sido destrozada por la Guerra Civil.

Todo en ese escenario es decadente: el hedor que se respira en un piso que ventila por un sucio patio de luces, decorado con la típicas cañerías en forma de Cristo crucificado; la ducha inmunda de paredes sucias, la cama de su estrecho cuarto que le recuerda un ataúd.

nadaEn la Facultad de Filosofía no encuentra lo que busca, no tiene más que una amiga, Ena, que le hará ver que existen otros ambientes y otros hogares en que las personas pueden ser agradables; Andrea se gasta en un ramo de flores para la madre de su amiga una cantidad de dinero que le impedirá comer durante varios días.

Creo que el mensaje de la novela está muy bien recogido en una de sus frases, cuando deja Barcelona y se marcha a Madrid a intentar un cambio vital:

“Recordaba la terrible esperanza, el anhelo de vida con que las había subido por primera vez. Me marchaba ahora sin haber conocido nada de lo que confusamente esperaba: la vida en su plenitud, la alegría, el interés profundo, el amor. De la casa de la calle de Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces”.

Conozco una anécdota sobre la autora que nos contó en clase la profesora de griego que tuve en Preuniversitario: ella había sido compañera de curso de Carmen Laforet y, cuando se publicó la novela, todo el curso quedó consternado porque había retratado las clases y el ambiente pero había conservado los nombres de los interesados; lo más chocante es que los intercambió y todos pudieron reconocerse pero con el nombre de otro compañero.

La verdad es que la novela me impresionó con fuerza cuando la leí pues, aunque parezca mentira, 20 años más tarde muchas de las cosas que contaba sobre la ideología imperante eran plenamente vigentes: estrechez de miras, mediocridad, machismo y entornos familiares opresivos.

Ana F.

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