¡Al abordaje! La piratería del siglo XXI

green-digital-piracyEstos días estamos en Madrid con motivo de la feria del Líber y ayer asistimos a la mesa redonda sobre “Modelos de protección eficaz del autor y su obra”, en la que habían sido invitados el abogado y catedrático de Derecho civil Juan José Marín, el Presidente de la Federación de Gremios de Editores de España Javier Cortés, y Luís Elías, jefe de la Asesoría Jurídica de la editorial Planeta.

Se hablaba ayer de que la nueva sociedad de la información ha roto los esquemas de los agentes del mundo cultural, el concepto de derechos de autor es el mismo pero son necesarias nuevas fórmulas de defensa.

Explicaba Marín que el ordenamiento jurídico español sí contiene las leyes e instrumentos necesarios para combatir la piratería desde un punto de vista teórico mediante vías penales, administrativas y civiles. Sin embargo en la práctica no son efectivas, a su juicio por dos motivos principales: la desorientación por parte de los titulares de derechos para responder estratégicamente desde un punto de vista comercial y la poca precisión con la que se plantean determinados problemas de derecho de propiedad intelectual en sede judicial. En relación a lo primero, advertía que quizás debería tomarse nota de lo sucedido en el ámbito de la música, en el que hoy en día los productores confiesan que no evaluaron correctamente los riesgos de lo que estaba sucediendo y del cambio de modelo.

Mesa redonda sobre protección de derechos de autorJavier Cortés, que además de ser Presidente de la Federación lo es de la Editorial SM, habó en primer lugar de la necesidad de tomar consciencia  del cambio de los comportamientos culturales. Equiparaba el fenómeno al de la aparición de la imprenta, momento en el que se pasó de compartir las obras mediante lecturas en voz alta a una forma más privada mediante la lectura personal. Para intervenir en el fenómeno actual hay que afrontarlo superando los esquemas antiguos que ya no son válidos, y asimismo, es necesario que haya una unión de tecnología y comunicación de contenidos absoluta. Asume que una parte de la culpa quizás sea de los propios editores: empezar con el “regalo digital” en edición y prensa, no contribuye a hacer cambiar ahora el chip de nuestra sociedad, para que entiendan que la cultura tiene un precio y que es necesario que existan industrias culturales.

Luís Elías explicó que la piratería hizo que el Grupo Planeta creara hace más de dos años un Departamento especial para afrontarla. Algunos de sus autores eran reticentes a publicar en digital por culpa de la cantidad de descargas ilegales de sus obras y la protección que les ofrecía este Departamento los convenció. La idea era que se encargaran de denunciar todas las páginas de descargas, los enlaces fraudulentos o cualquier infracción que detectaran. Actualmente trabajan allí un abogado y seis becarios, siendo este departamento el que más denuncias presenta en toda España y ocupando el puesto número 200 como denunciante a nivel mundial. Con su actividad consiguen eliminar 120.000 links fraudulentos anualmente.

El problema es que aunque Google, tras el número ingente de denuncias que presentaban, les dio acceso para retirar ellos mismos los enlaces fraudulentos, en cuanto los eliminan, en tan solo unos minutos ya aparecen nuevos enlaces que sustituyen los que se han retirado.

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Las soluciones según los ponentes pasaban por incidir en tres aspectos: educar en el respeto a los derechos de autor, advertir y sancionar a los usuarios y que el Gobierno establezca una política de persecución de estos comportamientos. Según se dijo tal vez la piratería no es perseguida con más fuerza  porque las editoriales no tienen incidencia en el PIB, aunque un negocio que factura 5.600 millones de euros anuales, tal vez podría empezar a considerarse como una industria, aunque fuera de tipo cultural.

Se habló mucho de la necesidad de educar y concienciar a los jóvenes para que aprendan a respetar los derechos de autor. Sin duda la educación es la base de todos los comportamientos que tengan que ver con el respeto a los demás. Pero desde aquí me gustaría aportar algo a la tertulia: la culpa de esta clase de comportamientos no es únicamente de los jóvenes a quienes hay que educar. Se les suele culpar porque tienen facilidad para navegar por la red y tienen conocimientos informáticos. Pero “piratas” en España los hay de todas las edades. Ya sea mediante la compra en la calle en cualquier top-manta, como en visionado on line o descarga en páginas ilegales (se calcula que los beneficios de una de las más famosas de estas páginas en España tuvo 1,2 Millones de € de beneficio el año pasado).

Probablemente la facilidad para cometer la infracción no sea la única causa. Todos pasamos cada día frente a una frutería y no porque sea posible cogemos una manzana y nos marchamos sin pagar. Quizás por sus características cuesta de ver el daño que se está infringiendo al autor o a la empresa que comercializa la obra. Pero en mi opinión los jóvenes no son el único problema en quien hay que incidir, ellos son miméticos, tienden a imitar los comportamientos que ven en sus mayores. Los valores que éstos les transmiten. Y es que hay una diferencia básica entre las manzanas y las descargas ilegales: el lugar en el que se comete la infracción. “Robar” en público da vergüenza pero hacerlo en la intimidad de nuestro hogar sólo depende de nuestros principios.

En una sociedad en la que se tiende a ensalzar al que consigue pagar menos impuestos con cualquier triquiñuela, no se pagarían transportes públicos o parquímetros si no hubiera revisores y en la que los escándalos de corrupción inundan nuestra realidad, no parece de extrañar que haya permisividad con el que consigue algo gratis; aunque pagarlo le hubiera costado poco y por supuesto tenga dinero de sobras en el bolsillo. Está claro que algo pasa cuando en muchos entornos se considera que es  “tonto” el que paga por adquirir según qué, pudiendo tenerlo completamente gratis, de una forma rápida, cómoda, y sobre todo, privada.

Acababa la mesa redonda haciendo alusión a la nomenclatura marítima relacionada con internet: red, navegar, piratería… Y concretamente en relación al término piratería, todos coincidían en considerarlo inadecuado: creen que tiene algo de Robin Hood, que les da a los piratas un componente de héroes que roban a los ricos para dárselo a los pobres. Aunque lo cierto es que la RAE solo habla de abordajes para robar, sin matices y sin especificar a quien se roba o qué se hace con el botín.

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