Por favor, ¿cómo era el imperfecto de subjuntivo del verbo airear?

sender1Ramon J. Sender (Chalamera de Cinca, Huesca, 1901-San Diego, California, 1982). Sender se inició, como tantos escritores, en el periodismo para luego pasar a la novela; sus escritos revelan, en su mayoría, una vida marcada por sucesos trágicos, como el fusilamiento de su esposa y de su hermano durante la Guerra Civil. El mismo partido comunista recelaba de él y comenzaba un largo exilio en el que la soledad, la culpa y la conciencia de ser acusado de algo que ignoraba convirtieron a Sender en Federico Saila, el enigmático protagonista de Proverbio de la muerte (1939), que más adelante se titularía La esfera (1947). Se exiló a América en 1942 y allí escribió, entre otras, sus conocidas novelas: Epitalamio del prieto Trinidad (1942), Crónica del alba(1942), El rey y la reina (1949), El verdugo afable (1952), Réquiem por un campesino español (1960).

En este contexto sorprende La Tesis de Nancy que, aunque no deja de ser una crítica a la España de los años 70, presenta aspectos de gran comicidad, basado en los malentendidos que se crean entre la protagonista, Nancy, una chica americana de 20 años y su novio gitano, Curro, a causa, en gran medida, del desconocimiento del lenguaje. Se trata de una novela epistolar compuesta por las diez cartas que Nancy, desde Alcalá de Guadaira, envía a su prima Betsy, en Estados Unidos, relatando su vida en Sevilla y su decisión de formular su tesis sobre los gitanos.

Para mí, éstos son algunos de los mejores fragmentos:

“Aunque me molesta hacer ciertas preguntas, porque hay gente a quien no le gusta contestar. Ayer me presentaron a dos muchachos en la calle de las Sierpes, y yo, que llevaba mis libros debajo del brazo y andaba con problemas de gramática, pregunté al más viejo «Por favor, ¿cómo es el imperfecto de subjuntivo del verbo airear?» El chico se puso colorado y cambió de tema. ¿Por qué se puso colorado?”

La tesis de Nancy 2“Por ejemplo, llevo varias semanas buscando en todas partes el sentido de la palabra paripé. Desde las Etimologías de San Isidoro hasta el Diccionario de Autoridades y el de la Real Academia, ninguno dice nada.”

“Un gitano que parece más amable (Curro) me trató de explicar el significado de esa palabra y me dijo que viene de antiguo y que quiere decir «una especie de desaborisión con la que se les atraganta el embeleco a los malanges». Yo necesitaba que me explicara también todo aquello…” 

“Y de ahí no salimos. Yo no puedo dejar palabras oscuras, tú sabes, y menos en una tesis universitaria. Desaborisión ya sé lo que es. Es, por ejemplo, llevar la manzanilla en un termo (lo que hizo Elsa un día para que se conservara fresca). Su amigo andaluz le dijo que aquello era una desaborisión. Es decir, poner las cosas en un recipiente donde pierden su sabor realmente o sólo por vía imaginativa, lo que para los andaluces es lo mismo. Eso viene tal vez de desaboreado. O sin saboreable. Algo así. Atragantarse es sofocarse, como le pasaba a la señora de la canción. Embeleco no sé lo que es todavía, y malange eso es un insulto que quiere decir que se carece de sex appeal. Elsa, por ejemplo, es malange.”

“Por la Virgen del Rocío, que tu ropita y la mía las lleven juntas al río. Porque aquí los problemas del laundry son más serios que ahí. Digo que el sentido práctico no es tan evidente en el presente caso, porque es posible que exista una intención sentimental más o menos oculta y que al llevar la ropa del joven a la casa de su amiga para que la laven con la de la familia de la muchacha, sea el primer paso y pretexto para una relación más directa, y estrecha. Todo podría ser. Los andaluces inventan muchas extravagancias cuando están enamorados y quieren acercarse a su amada y sobre todo entrar en relación con la familia. ¡A quién se le ocurre complicar el laundry con el amor!”

Total que Nancy era una joven universitaria americana, capitana de las animadoras de rugby, que llega a Sevilla y no se entera de que no se entera de nada.

En los años 70, cuando a los 20 años todos leíamos “lo que había que leer” (Marx, Engels, Marcuse, Hesse, Zweig y lo que hiciera falta), esta novela supuso un remanso de sonrisas y de relax; diría que casi tanto como a cup of café con leche en la plaza Mayor.

Ana F.

 

 

 

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