¿Descubrirás quién fue el asesino?

Este fin de semana Aro Sáinz de la Maza, el autor de “El asesino de La Pedrera”, había sido invitado por La Demba a charlar con los clientes sobre la novela. Justo antes de empezar el acto, el recepcionista avisó al dueño del hotel para que saliera un momento de la sala: acababa de encontrar a un cadáver… Aquel fue el inicio de una larga investigación que no se resolvió hasta después de cenar.

"El asesino de La Pedrera" (ed. RBA)
“El asesino de La Pedrera” (ed. RBA)

En una de las habitaciones de la primera planta apareció un hombre muerto. Yacía en su cama, con los ojos cerrados, boca arriba, con un cuchillo clavado en el corazón (un cubierto del comedor, afilado, de los de cortar carne). Todo parecía indicar que lo habían apuñalado mientras dormía la siesta.

El cadáver de Gregorio Losada (varón, blanco, 60 años, de nacionalidad española aunque residente los últimos años en Chile) fue hallado a las 17.30h, cuando Juan, el recepcionista, subió a la habitación a buscarle tras haber llamado insistentemente al teléfono para avisarle del inicio de la conferencia de Aro Sáinz de la Maza. Fue la víctima misma quien, después de comer solo en el restaurante de La Demba (había llegado demasiado tarde para acudir a la visita de las bodegas), pidió en recepción a las 15.15h (cuando se dirigía a su cuarto para descansar y los demás comensales ya estaban en las mesas) que lo despertaran a las 17h (¡no quería perderse una charla del autor en cuestión!). Al no obtener respuesta, Juan subió a llamar al cliente a su puerta. Tras varios intentos infructuosos, y con creciente preocupación, regresó a recepción a por la llave maestra que siempre está colgada bajo el mostrador.

Aro Sáinz de la Maza al inicio de la charla
Aro Sáinz de la Maza al inicio de la charla

Al entrar en la habitación cerrada con llave por dentro fue cuando halló a la víctima. Nervioso, salió al rellano para dar voces de aviso a Jota y Josep. Luego volvió a entrar. Siguiendo un impulso, miró en el baño y en el armario. No había nadie más en el cuarto. Tampoco había señales de lucha. Las cosas del fallecido no parecían haber sido revueltas, y ningún detalle le ha llamado la atención… salvo uno en concreto. Al acercarse al cuerpo para tomarle el pulso, le sorprendió la poca cantidad de sangre. Solo un pequeño cerco sobre la camisa blanca, rodeando el mango del cuchillo, el cual se hallaba clavado hasta la empuñadura. Una única puñalada, certera, directa en el corazón.

Fue entonces cuando Jota y Josep aparecieron, así como otros clientes alarmados por los gritos. Entre estos últimos se encontraban Manu y Marina, ocupantes de la habitación contigua. Josep tomó el mando de la situación. Primero prohibió que nadie entrara; a continuación, comprobó que en efecto la víctima estaba muerta, sin pulso; y por último, encargó a Juan que llamara a la policía desde el teléfono de recepción. A toda prisa, mientras Josep contenía las miradas de los curiosos, Juan se apresuró a cumplir sus instrucciones. La policía le ordenó que clausuraran la habitación, que nadie tocara nada, hasta que ellos arribaran al hotel, lo que quizá no podría ser hasta el día siguiente a consecuencia de la terrible nevada que había empezado a caer unas horas antes. Tras colgar, Juan salió al exterior a comprobar algo: no había ningún rastro en la nieve en todo el perímetro del hotel, lo que significaba que el asesino todavía estaba en el interior…

Personas que tras los interrogatorios se supo que habían tenido contacto con la víctima:

Juan: recepcionista; Jota: dueña de La Demba; Josep: dueño de La Demba, cocinero y marido de Jota; Manu: cliente del hotel y antiguo amigo y jefe de Jota en una empresa que tuvo hace años con un socio; Marina: cliente del hotel y esposa de Manu.

El dueño de La Demba informa a los clientes del descubrimiento del cadáver
El dueño de La Demba informa a los clientes del descubrimiento del cadáver

Manu y Gregorio montaron una empresa hace 30 años. Jota trabajaba para ellos, y más tarde participó económicamente en el negocio al convertirse en pareja de Gregorio. Manu estaba recién casado con Marina y acababan de tener un bebé.

Un día Gregorio desapareció llevándose consigo todo el dinero de la empresa, lo que significó la ruina para Manu y Jota. Al parecer se fue a Sudamérica, donde montó unas bodegas y en la actualidad tenía mucho dinero. La traición de Gregorio supuso un gran golpe para los demás, tanto económico como emocional, y su huida tuvo graves consecuencias para todos:

– El bebé de Manu y Marina enfermó al cabo de poco y, arruinados como estaban por el desfalco cometido por Gregorio, no pudieron hacer frente a los carísimos tratamientos que necesitaba y murió. Ellos siempre culparon a Gregorio de la muerte de su bebé.

– Jota entró en una profunda depresión: no solo había perdido sus ahorros, que acababa de invertir en la empresa, sino que la había abandonado un hombre del que estaba muy enamorada. El sentimiento de haber sido engañada, y utilizada a su antojo por aquel miserable, la precipitó a caer en las garras de los antidepresivos y el alcohol. Conocer a Josep la salvó del infierno, rehízo su vida, tuvo un hijo con él y, con el tiempo, montaron La Demba.

Ninguno de ellos había vuelto a ver a Gregorio hasta el día de su muerte…

Entra en este vídeo para conocer las conclusiones de todos los asistentes:

¿Quién asesinó a Gregorio? Conclusiones de los investigadores.
¿Quién asesinó a Gregorio? Conclusiones de los investigadores.

Historia creada por el autor Aro Sáinz de la Maza y la Directora de la Agencia Literaria Letras Propias Roser Herrera.

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